miércoles, 19 de agosto de 2015

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN LA ELECCIÓN DE MI CARRERA?

La elección de una profesión es una de las decisiones más importantes que un joven bachiller tiene que tomar. En esta etapa de su vida formativa, los estudiantes de educación media superior se abocan a revisar múltiples fuentes de información y a valorar los elementos que los lleven a formular su decisión. La influencia de los padres, compañeros, profesionales de la educación, la cultura, roles de género, habilidades, aptitudes, intereses personales, oportunidades de trabajo, remuneración, nivel socioeconómico, prestigio, raza, pueden actuar en la toma de decisión de una carrera profesional.

Las aspiraciones vocacionales altas son a la vez una consecuencia de una alta autoestima y un factor que contribuye a una autoimagen superior . Para los jóvenes, ir a trabajar supone un medio para entrar en el mundo adulto y, por tanto, es frecuente que ellos tiendan a precipitarse en su decisión al elegir con desconocimiento de las propias posibilidades y con escasa información profesional. Esta decisión puede verse motivada, además, por la invitación a ganar un dinero fácil mediante empleos lucrativos.

Es evidente que tomar una decisión profesional es un proceso evolutivo que implica una serie de “subdecisiones” que configuran una elección vocacional. Cada subdecisión es importante porque limita la libertad de elección posterior del individuo y la capacidad para alcanzar su meta original; por ejemplo, la decisión de no continuar en la educación superior ocasiona que con el paso del tiempo sea más difícil decidir retomar los estudios.

Dentro de las influencias más palpables en la decisión de continuar la formación superior se puede señalar a la familia, los amigos, el grupo social, la escuela y los medios de comunicación. Los padres influyen en la elección de la profesión de sus hijos en varias formas. En algunas ocasiones, imponen a sus hijos una opción laboral o profesional porque, a su juicio, es la mejor. Consideran que como aún no están capacitados para elegir acertadamente deben hacerlo ellos en su lugar. Esta influencia puede ir desde el hecho de poner trabas hasta la oposición abierta a lo que el hijo desea . Una forma de influir es mediante la herencia directa: si un hijo o una hija hereda el negocio de los padres parece más fácil y sensato continuar el negocio familiar que empezar por su cuenta. De igual modo, los padres también ejercen su influencia proporcionando la preparación necesaria.

Las amistades, ya importantes en la adolescencia, se tornan aún más durante la juventud. Los amigos ayudan a que el joven resuelva las demandas conflictivas de la escuela y son una influencia notable en la elección de continuar o no en la formación académica y, en especial, en la manera que toma esta continuación.

Los medios de comunicación social van a influir en el joven al transmitirle una serie de patrones culturales, como son la valoración del poder, del prestigio, del ocio, del placer, del consumo, entre otros, lo que le crea graves contradicciones al topar con la realidad laboral, que es otra muy distinta y a través de la que no le será posible acceder al mundo que la sociedad valora.

Para aquellos jóvenes que deciden terminar la carrera a pesar de los factores ya mencionados podemos decir que tienen una visión un tanto idealizada de los estudios universitarios y le atribuyen cierto carácter de vía automática hacia un empleo satisfactorio y una mejor calidad de vida. Los jóvenes consideran importante estudiar una carrera profesional para obtener una mejor preparación para su futuro personal y laboral; parecen estar imbuidos en la creencia de que los estudios superiores son una buena inversión que les permitirán aumentar su nivel de instrucción, su productividad y, por ende, un aumento en los ingresos futuros. Esto, en conjunción con sus deseos de trabajar e integrar una familia reportados en su imagen del futuro mediato, redondea la perspectiva de que estudiar les permitirá formar un hogar y obtener un trabajo bien remunerado y estable.


domingo, 16 de agosto de 2015

INTRODUCCIÓN


Este blog está dirigido a alumnos estudiantes de licenciatura, dado que los jóvenes representan el conjunto de la población de entre 15 y 24 años de edad, es decir, un 18% del total de la población mundial, son un factor determinante en el cambio social, el desarrollo económico y el progreso técnico. Su imaginación, sus ideales, sus perspectivas y su energía resultan imprescindibles para el desarrollo de las sociedades en las que viven.


Como profesora de nivel superior me es importante multiplicar mis esfuerzos encaminados a crear y desarrollar distintas formas de ayudar a los jóvenes estudiantes de estos niveles para que sus estudios puedan ser realizados de una manera más sencilla y práctica, mejorar métodos, hábitos y técnicas de estudio, motivarlos a que sean más productivos y aprovechar al máximo su potencial ya que ellos repercutirán en la situación socio-económica actual, así como en el bienestar de las generaciones futuras.

¿QUÉ ES SER JOVEN?



La definición de joven se aplica a la persona que está en el periodo situado entre la adolescencia y la edad adulta. Ciertamente en el individuo humano, sea el género femenino o masculino, se presentan hechos biológicos en un determinado lapso de tiempo cuya meta natural es la adecuada reproducción de la especie. No obstante, sobre este proceso biológico, como sucede con todo lo humano, se construye el hecho sociocultural de la juventud. Tan es así que todas las sociedades de todos los tiempos sancionan el inicio de este periodo con los más diversos ritos. Las fiestas de quince años, el obtener una credencial de elector, adquirir un pasaporte sin la autorización de tutor alguno o casarse sin más permiso que la voluntad propia, liberar la cartilla, o tener licencia de manejo, son meras expresiones sofisticadas y, si se quiere, secularizadas de esos mismos y vetustos ritos sociales.

Quien realiza el rito acepta su papel reproductor, le guste o no, sea consciente de ello o no. Reproductor no únicamente en un sentido biológico, sino en el aspecto social y cultural. Obviamente no se necesita fiesta de quince años, credencial de elector, licencia o pasaporte para ser madre o padre ni para trabajar de manera marginal, pero la sociedad en su conjunto exige estos elementos para estar segura de por lo menos tres cosas: de que el individuo es capaz de aceptar el pacto social que fundamenta a la comunidad, de que contribuirá a reproducir el orden social establecido y, finalmente, de que puede resultar productivo para esa misma sociedad.

¿CÓMO NOS VE LA SOCIEDAD A LOS JÓVENES?



Existen definiciones parciales y en cierta medida falaces de acuerdo a las actitudes de los jóvenes desde un contexto social específico y definido.

1.- Hay quienes ven en la juventud un periodo cercano al edén, son seres con grácil belleza, fuerza incontenible, nobles sentimientos, se insertan en la vida, en el caminar que sin duda algún día les llevará a esa silla en la que verán la noche caer sobre el paisaje. Lo juvenil es todo aquello que no pueden alcanzar, todas las actividades que un cuerpo avejentado y un espíritu ya adormilado se niegan a realizar, sea por falta de valor o por impotencia.

2.- Hay quienes ven a la juventud con una mirada miedosa, resentida y egoísta. Todo lo que está más allá de esas opciones en las que vive es una amenaza, todo lo que está más allá de las sillas en que están sentados es un peligro, es un desequilibrio. La juventud es un período de esquizofrenia en el que las y los jóvenes son inmaduros e irresponsables, y lo juvenil es un incomprensible absoluto lleno de rebeldía al que es necesario controlar férreamente.

3.- Hay quienes ven a la juventud que son la promesa y son el mañana, que algún día en sus manos estará la construcción de su entorno. La juventud es un período de preparación y concientización, época en la que ciertos valores les deben ser inculcados para que con su esfuerzo hagan un mundo a imagen y semejanza del que soñaron quienes les precedieron.

4.- Hay quienes ven a la juventud como lo más brutal y directo que existe, pues en los y las jóvenes únicamente perciben una inigualable fuerza de trabajo a explotar, una cantidad de energía que bien se puede volcar hacia la producción incesante. Para ellos la juventud es un campo de trabajo y también es un enorme y cautivo mercado de consumo. Aquí lo juvenil es el producto a la venta y el producto a consumir.

Todas las percepciones de la juventud anteriormente aludidas comparten entre sí el hecho de ser planteadas desde un lugar ajeno al que pretenden definir razón por la cual también comparten el hecho básico de ver en la juventud un período de transición que únicamente tiene sentido si se le considera desde esa misma óptica.

Así pues, lo inmaculado, la rebeldía, la irresponsabilidad, la inmadurez, la promesa del mañana y la fuerza del trabajo bruta, dejarán de ser atributos del individuo apenas doble la esquina de la madurez.